COP26 Apuntes #09: ¿Cómo se transforman las NDC en políticas sectoriales?

Mi mensaje de apertura de la GLOBE COP26 Legislators Summit (5/11/21)

En nombre de Globe International, de nuestro equipo y todos los legisladores que componen nuestra red, quiero expresar mi gratitud al Parlamento de Escocia y a su presidenta Alison Johnstone por hospedarnos estos días aquí, en vuestra casa, para desarrollar nuestra actividad en el marco de la 26 Conferencia de las Partes de la Convención Climática.

Globe International está cumpliendo sus primeros 30 años de existencia y aprovechamos esta ocasión, este aniversario institucional tan importante, para realizar una de nuestras más ambiciosas iniciativas con el objetivo de catalizar la acción climática y desarrollar junto a ustedes este encuentro: “Cumplir la promesa de París, Impulsar la ambición climática en Glasgow”.

Estamos cerrando en Glasgow el primer ciclo de 5 años del Acuerdo de París y la necesidad de elevar la ambición climática de nuestros países sigue siendo un imperativo de máxima urgencia. Si bien desde París a hoy se redujo la brecha de emisiones entre lo que hemos prometido hacer y lo que la ciencia nos indica que debemos hacer para permanecer por debajo de 1,5°C, todavía esa brecha es inmensa.

Cerrar esa brecha de emisiones y hacerlo con una ventana de tiempo cada vez más reducida, constituyen el mayor desafío que enfrenta la humanidad de cara al siglo XXI. Todos los objetivos de desarrollo social y humano a los que todos nosotros aspiramos, hoy dependen de que podamos superar el desafío climático. Por eso caracterizamos a esta actividad con el Código Rojo, de máxima alerta que debe significar para todos nosotros, el de máxima responsabilidad.      

Cuando hablamos de acción climática, hablamos de establecer en nuestras sociedades una dinámica de cambios muy profundos. Significa poner en marcha un conjunto de políticas que pongan a nuestra sociedad en el camino de la descarbonización. Este proceso no sólo significa el impulso a innovaciones productivas y las nuevas tecnologías de cero emisiones, también significa acompañar y apuntalar la reconfiguración del perfil productivo de vastos sectores de nuestra sociedad. La transición es tecnológica, económica y social. Sectores enteros de nuestra economía que deberán tener un nuevo perfil productivo y regiones que verán modificadas sus medios tradicionales de vida, como es el caso de regiones que han crecido asociadas a la industria fósil.

La descarbonización implica entonces, para quienes tienen responsabilidades de gobierno, para quienes deben tomar decisiones, la responsabilidad de que esta transición ocurra del modo más justo, más armonioso y lo más virtuoso posible. Esta es una responsabilidad enorme e inédita para nuestros gobiernos, puesto que esto debe ocurrir muy rápido, no se puede demorar más, sólo tenemos un tiempo muy limitado para evitar las perores consecuencias del cambio climático. Demorar la acción no es opción.

A pesar de que hablamos de tiempos breves en relación a la historia humana y de nuestras sociedades, son tiempos prolongados para nuestros sistemas políticos. Por ejemplo, llegar al 2030 representa, en mi país, atravesar tres administraciones nacionales. Eso tan sólo para referirme al tiempo durante el cual estaremos desarrollando nuestras actuales NDC. Deberemos sostener con firmeza una acción climática que trascienda los naturales cambios políticos y de funcionarios. La transición debe ser sostenida en el tiempo por la dirigencia política en su conjunto, por el sector privado, los sindicatos y la sociedad civil.

Aquí es donde aparece con claridad el rol esencial que deben jugar los parlamentos en nuestros países. El sitio donde la política tiene su máxima expresión, en donde los representantes de la sociedad tienen la oportunidad de construir los consensos de la magnitud y la calidad que la acción climática nos exige. Es en los Parlamentos donde se deben consolidar acuerdos de largo plazo, políticas de Estado y donde los objetivos que se manifiestan en las negociaciones internacionales, deberán ser traducidas en políticas sectoriales de largo plazo.

Es este rol de los parlamentos el que quisiera que examinemos en estas jornadas. Que podamos revisar si se está haciendo lo suficiente. ¿De qué modo convertimos nuestros compromisos internacionales en políticas sectoriales concretas? ¿Cómo nos convertimos en organismos de control y monitoreo de la calidad de las políticas que se implementan?

La transición y la descarbonización nos pone ante desafíos regulatorios de todo tipo, ¿Cómo eliminamos barreras para el ingreso de las renovables en el mercado de la energía? ¿Cómo eliminamos los subsidios fósiles? ¿Cómo nos preparamos para un mundo donde la huella de carbono de nuestros productos pasa a ser un parámetro trascendental en el comercio internacional? Ojalá estas cuestiones y muchas otras que seguramente ustedes conocen muy bien, podamos conversar y salir de aquí con mayores certezas y convicción. 

Hoy tenemos nuevos actores sociales que se han incorporado con mucha fuerza en la discusión climática, actores que hace 30 años, cuando Globe nació, en aquel entonces, no tenían la contundencia que hoy tienen, me refiero en particular al movimiento de jóvenes. Por eso hemos promovido los vínculos de Globe con el movimiento climático de los jóvenes. Los parlamentos deben ser receptivos y alentarlos en la participación y en la construcción de políticas. Así como GLOBE lo ha hecho al alentar y promover la agenda de género en el ámbito parlamentario.

Estas son algunas de las ideas que espero podamos debatir durante las jornadas de hoy y mañana. Además, tendremos valiosos insumos por parte de algunos de nuestros más ilustres fundadores y que nos honran con su acompañamiento. También varias presentaciones que abordarán con mayor profundidad algunas de las ideas que he mencionado muy brevemente.

Les deseo y nos deseo una buenas y productivas jornadas.

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