COP26 Apuntes #04: El Plan de la Secretaría de Energía pone en duda la NDC y la neutralidad a 2050

El viernes pasado pude acceder al documento titulado “Lineamientos para un Plan de Transición Energética al 2030”, elaborado por la Secretaría de Energía de la Nación y enviado con fecha del miércoles 27 de octubre al Ministerio de Ambiente y a la autoridad responsable del Gabinete Nacional Interministerial de Cambio Climático. Me parece destacable que este documento no haya sido presentado o comentado durante la reunión informativa del Gabinete Ampliado del jueves 28. Lo que es otra muestra clara de la poca cooperación y de los mensajes cruzados que se vienen dando entre las distintas áreas del gobierno nacional. Recordemos que hace unos días fue la Secretaría de Agricultura la que salió a hacer públicas sus diferencias con el Gabinete Interministerial.

La estructura fundamental para la coordinación de la política climática nacional, el Gabinete Interministerial, ha quedado completamente desdibujada. La circulación del documento del área energética, dando a conocer su propio plan de transición, y del documento de Agricultura, en el que se plantean observaciones que cuestionan premisas sostenidas por el área ambiental del gobierno, hace evidente que hoy no hay algo así como un plan mínimo unificado.

El documento de energía es importante ya que es el primero de esa área en el que se esbozan sus prioridades y algunas líneas estratégicas. Por esta razón, tiene muchos elementos para ser tenidos en cuenta. Aquí sólo quiero poner la atención en un par de ellos.

1) No hay objetivo de neutralidad de carbono al 2050

La visión presentada por la Secretaría de Energía desconoce el objetivo de neutralidad de emisiones al 2050. En el plan, el área energética no se hace cargo de lo que se expresa en la NDC presentada en 2020 ni de lo anunciado por el presidente de la Nación en diversas reuniones internacionales.  

El Plan de Transición sólo realiza dos escenarios a 2030 y no hay ninguna previsión o consideración al objetivo ulterior de alcanzar la neutralidad a 2050. Esto es muy grave porque la meta de la carbono neutralidad, tantas veces mencionada, aquí brilla por su ausencia. Esta disonancia puede que sea una de las razones por las que Argentina podría no presentar en la COP26 su estrategia de largo plazo con el objetivo al 2050.

2) Los escenarios de energía a 2030 no reducen emisiones

El Plan de Energía presenta el desarrollo de dos escenarios energéticos: el llamado REN20, que alcanza un 20% de renovables en la matriz eléctrica a 2030, y el REN30, con 30% renovable en 2030. En ninguno de los dos se hace mención alguna al cumplimiento de la meta del 20% de incorporación de renovables al 2025 tal como lo establece la Ley 27.191. Dado el actual ritmo de ingreso de las renovables, es muy probable que ese objetivo no se cumpla. El plan presentado no hace ninguna mención ni incluye acciones para cumplir con esa meta en el 2025.

En cuanto a las emisiones, ninguno de los escenarios reducen las emisiones respecto del año base 2016.

Niveles de emision de GEI del sector energético a 2030 respecto del año base 2016

Aquí tenemos un problema serio. Si el sector de la energía no baja emisiones durante esta década debería estar claro en qué otro sector de la economía se harán las reducciones necesarias para cumplir con la NDC. Recordemos que nuestra contribución actual plantea una leve reducción de los gases de efecto invernadero respecto de 2016, y debemos suponer que las emisiones vinculadas a la industria, al agro y a la ganadería, entre otras, seguramente crecerán.   

He insistido bastante con que el sector bosques es el que podría compensar el crecimiento de emisiones en algunos otros sectores durante esta década. Quiero decir que ir rápidamente a la deforestación cero permitiría al sector energético tener un poco de holgura para iniciar el cambio tecnológico que debe realizar. Al no existir un planteo integral acerca de cómo contribuirá cada sector con sus emisiones, la NDC a 2030 queda en duda. La contribución del sector energético para cumplir la NDC es prácticamente nada.

Pero hay algo más serio aún. Al no tenerse en cuenta la meta de neutralidad de emisiones al 2050, se pasa por alto que llegar al 2030 con un 20% o 30% de renovables es un valor muy bajo respecto del crecimiento necesario para lograr el objetivo al 2050. Para estar en una trayectoria coherente con la neutralidad de emisiones, el sector eléctrico debería estar en al menos un 35% en 2030. Los objetivos en renovables a 2030 son muy bajos y hacen bastante difícil alcanzar la neutralidad de emisiones al 2050.  Otra gran inconsistencia es que el consumo de combustibles fósiles continúa creciendo en 2030 en ambos escenarios, lo que muestra claramente que no se supone un escenario decreciente luego de ese año.

Demanda de petróleo en ambos escabarios a 2030
Demanda de Gas en ambos escenarios a 2030

Estos dos comentarios me parecen centrales para entender por qué lo que nos muestra en su documento la Secretaría de Energía es un problema para el cumplimiento de los compromisos actuales de nuestro país, tanto domésticos como internacionales. Creo, además, que no alcanza a percibirse que es muy probable que antes de 2025 tengamos que discutir nuevas metas de emisiones aún más restrictivas para 2030, tal como lo establece la lógica del Acuerdo de París. El Plan de la Secretaria de Energía demora la acción climática y eso es un error estratégico tanto en lo político, en lo industrial y en lo económico.

Compartir

Todavía no hay comentarios.

Dejar un comentario

Tu dirección de email no será publicada.