COP26 Apuntes #02: La brecha de emisiones, un tamaño que importa

Se acaba de conocer la nueva versión del informe The Emissions Gap Report que publica todos los años la UNEP en las semanas previas a las Conferencias de las Partes (COP). Se trata de un trabajo que nos da una idea de la distancia que hay entre las emisiones de GEI producto de las políticas en marcha y las trayectorias deseables acorde a los objetivos del Acuerdo de París. Esa diferencia es la brecha (gap) entre las promesas y la realidad.  

Hoy día son muchas las agencias y organizaciones que publican datos y gráficos similares. La dimensión del gap es enorme y nos indica muy bien el nivel de esfuerzo que debemos hacer urgentemente.

En esta nueva edición del informe de la UNEP puede verse una leve mejoría respecto al gap analizado el año pasado. Esto se debe a que los países elevaron la ambición en el esfuerzo de mitigación en los compromisos presentados y a que también se ha realizado un pequeño ajuste en base a los nuevos datos del IPCC. Aún así, la brecha sigue siendo muy grande. Para verlo con claridad debemos ir al gráfico en el que se muestran los niveles de emisión estimados para el año 2030.

Tomando los valores promedio dentro de los rangos de estimación de emisiones, podemos hacer la siguiente tabla. Se incluyen los datos del informe del 2020 (en GtCO2e)

Es decir, la diferencia o gap entre las emisiones que tendremos en el 2030 según las políticas vigentes y el nivel compatible con la trayectoria de los 2°C es de 15 GtCO2e; esa diferencia alcanza los 30 GtCO2e si lo comparamos con el nivel de la trayectoria compatible con 1,5°C.

A los fines de dimensionar esos valores de emisión, tomemos como referencia que las emisiones anuales de Estados Unidos rondan los 6 GtCO2e, las de la Unión Europea en 4 GtCO2e y las de China en 11 GtCO2e.

La brecha existente para estar en la trayectoria de 1,5°C, unos 30 GtCO2e, es superior a las emisiones conjuntas de China, Estados Unidos y la UE. La brecha para los 2°C es menor, pero es también una cifra enorme, 15 GtCO2e, algo así como sumar las emisiones de China y la UE.

Esto nos indica que no alcanza con un esfuerzo concentrado sólo en los grandes emisores, es necesario un esfuerzo global. Este es el desafío del Acuerdo de París, cerrar una gigantesca brecha en base a un esfuerzo colectivo y repartiendo las cargas lo más equilibradamente posible.

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